viernes, 15 de mayo de 2015

4 OBJETIVOS QUE CUENTAN 4 HISTORIAS
Hay muchas formas de sentirse perdido en el mundo de la fotografía. Entre tantos conceptos, modelos de cámaras, objetivos, marcas y palabrejas, incluso sorprende que alguien se atreva a interesarse por este mundo caótico. Pero lo cierto es que así es, porque todo lo que tiene de “complicado” lo tiene de fascinante, y puesto que somos personas de retos, cuanto más complicado, casi mejor, más motivados estamos.
Bien, uno de esos momentos es indudablemente el momento de escoger nuestra primera cámara réflex. Suele ser el que nos lleva de cabeza al empezar. Todas nos parecen espectaculares pero no sabemos cuál es mejor, si vale la pena gastarse más o menos, ni siquiera sabemos qué quieren decir la mayoría de características que poseen.
Una vez hemos investigado y nos hemos decidido por una, solemos comprarla en kit, es decir, con un objetivo zoom de determinada distancia focal (18-55, 18-200, etcétera). Al principio nos parece una compra inmejorable. Sólo al principio. En breve hemos aprendido los entresijos de nuestra réflex pero desafortunadamente empezamos a ver que hay cosas que no nos cuadran. Nos falta calidad, nos falta luz, nos falta ángulo o nos sobra… Quítate las manos de la cabeza. No te equivocaste al comprar tu cámara, lo que debe mejorar es el objetivo  . Hasta la cámara más sencilla con un buen objetivo, te dará resultados maravillosos. Eso sí, no vale “Uno para todos y todos para uno”. Cada objetivo tiene su función, y cada uno te dará los mejores resultados en diferentes situaciones.

Un objetivo para retratos

Hay muchos términos que quizá te espanten. Sobreexpuesto, desenfocado, trepidado, mal encuadrado… Bien, focal fija no debe contarse entre ellos. Las focales fijas son aquellas que no tienen zoom. Es decir, aquellas en las que no puedes variar la distancia focal. La que tienes es la que hay, y si quieres tener esa persona más cerca, tienes que acercarla o acercarte tú.
Dentro de las focales fijas para retrato, vamos a destacar el 50mm F/1:4, el rey de los objetivos. Veamos por qué se merece tan ostentoso título 
o    Está diseñado para trabajar perfectamente en esta focal, ningún zoom podrá superar nunca la calidad de este objetivo fijo en su misma distancia focal.
o    Es muy luminoso: tiene una gran apertura (F/1:4) lo que te permitirá fotografiar en situaciones de poca luz con buenos resultados.
o    Mayor apertura significa la posibilidad de jugar con una profundidad de campo muy pequeña (en su mayor apertura). Es decir, puedes tener los ojos de tu modelo enfocados, mientras que el resto queda fuera de foco.
o    Es la focal que más se asemeja al ojo humano. Lo que la hace muy intuitiva.
o    No crea distorsiones ópticas; por eso es tan preciado a la hora de hacer retratos.
o    Es una óptica discreta. Y aunque te parezca que no, cuanto menos aparatoso se vea tu equipo, menos nerviosa se pone la gente a la que fotografías 
El 50mm nos habla de un fotógrafo que no se conforma ni se esconde, que si quiere algo, se mueve para conseguirlo, que si algo lo ve demasiado lejano, simplemente se acerca más. Nos habla de esfuerzo, pero sobretodo, de grandes resultados como recompensa.

Un objetivo para paisajes

Cuando estamos ante un paisaje, por regla general, nos interesa obtener el mayor ángulo o porción de escena posible, puesto que buscamos la magnificencia de la naturaleza, su grandiosidad; queremos mostrar y demostrar que hay paisajes capaces de cortarnos la respiración.
Ahora bien, ¿Cómo conseguimos plasmar esa grandiosidad? Pues con lo que llamamos un objetivo Gran Angular.
Un Gran angular equivale aproximadamente a la distancia focal comprendida entre 16-24mm, siendo quizá el más habitual el 18mm (muchas veces viene en el kit inicial de cualquier cámara, como 18-55, 18-200, etcétera).
Como su mismo nombre indica, el ángulo que abarca es amplio, por lo que permite encuadrar mayor porción de escena. Por ello, es el objetivo estrella de los paisajistas y suele ser parte de la receta de una buena fotografía de paisajes, aunque como siempre, con otros ingredientes como una apertura pequeña (por ejemplo F/11) para obtener la mayor porción de paisaje enfocado y por lo tanto añadir sensación de profundidad, un buen trípode para asegurar la nitidez de la imagen (sin trepidaciones), una buena composición , etcétera.
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Un gran angular es la posibilidad hecha objetivo, de guardar, de almacenar la grandiosidad y la esencia del paisaje que tenemos enfrente tal y como lo percibimos en el instante en que imaginamos nuestra imagen y apretamos el obturador.
Será un fiel compañero de viajes tanto para retratar ciudades como paisajes e incluso, por qué no, personas un tanto irreales en lo que a sus proporciones cercanas al objetivo se refiere. 

 Un teleobjetivo

¿Cuántas veces te has quedado con las ganas de poder volar, de saber escalar, de poder sortear cabezas o distancias imposibles para poder conseguir esa imagen que ves tan claramente en tu cabeza pero a la que no llegas?
Bien sabiéndolo o sin saberlo, cuando quejicoso implorabas, lo hacías al teleobjetivo. 
Consideramos teleobjetivo, aproximadamente a aquél que cubre una distancia focal comprendida entre 80-100mm a 300mm. Muchos de los zooms que vienen en nuestro kit inicial pueden llegar a cubrir hasta 200mm.
Se caracterizan por acercarnos a aquello a lo que por el motivo que sea, no nos es posible acercarnos. Cuanta mayor es la focal, más nos acercará a lo que queremos fotografiar. Son comunes en fotografía deportiva, por ejemplo.
Otra característica del teleobjetivo es que “aplana” la imagen; es decir, que elimina la profundidad de la escena al juntar de forma evidente el fondo con lo fotografiado. Esto pudiera parecer que convirtiera nuestra imagen en algo caótico (fondo y centro de interés mezclados), pero por suerte, una mayor focal equivale a menor profundidad de campo disponible, por lo que aislar a tu sujeto de lo que le rodea, es fácil de conseguir difuminando el fondo. 

Un objetivo macro

La fotografía macro es la fotografía de las pequeñas grandes cosas, de lo imposible, de lo diminuto hecho gigante. Me atrevo a afirmar que cualquiera que la haya probado alguna vez, queda enganchado a semejante maravilla.
Hay muchas formas de iniciarse en fotografía macro, tantas como presupuestos, pero sin duda la más sencilla es hacerse con un objetivo macro. Los tienes de distintas focales, lo que en fotografía macro determina la distancia a la que deberás colocarte para fotografiar a tu pequeño protagonista (menor distancia focal más cerca, mayor distancia focal más lejos).
La macrofotografía tiene la capacidad de aumentar aquello fotografiado en relación de 1:1. Es decir, si algo ocupa dos centímetros en la vida real, también lo hará en tu sensor, y lo visualices ahora mismo o no, esto se traduce en un gran aumento 

 

La fotografía macro habla de mundos imposibles, de fotógrafos pacientes, entusiastas y perfeccionistas.
Cada momento tiene su objetivo, cada imagen que planifiques en tu mente la conseguirás exclusivamente con uno de ellos. Cada uno te ofrecerá posibilidades únicas, imágenes irrepetibles y sólo aprendiendo a conocerlos, podrás exprimir todas sus posibilidades.

No importa si no tienes los mejores objetivos del mercado, lo importante es conocer cuáles son sus posibilidades y exprimirlas al máximo. Sea con tu zoom del kit original o con las mejores ópticas del mercado, si sabes usarlos adecuadamente, si aprendes a pensar en cada momento qué distancia focal has escogido y porqué, y cómo puedo sacar lo mejor de ella, entonces estarás muy muy cerca de ser el fotógrafo que sueñas ser.

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